ANÁLISIS DE REALIDAD:

Punto de partida para la pastoral JPIC

 

1. ¿PARA QUÉ ANALIZAR LA REALIDAD?

Ya nos hemos habituado que todo proyecto pastoral de JPIC parte del análisis de la realidad. Lo que quizás no sea tan claro es el "¿porqué?". He aquí algunas razones:

  1. Por razones de eficacia.- El trabajo de JPIC no es para soñadores. Necesitamos transformar el mundo, y esto requiere una comprensión lo más precisa posible de los mecanismos de opresión. Un análisis equivocado puede traer consecuencias negativas, complicar más la situación e incluso, provocar más dolor del que se quiere evitar.
  2. Por razones teológicas.- Antes del Concilio Vaticano II, el concepto predominante de revelación estaba inficionado del iluminismo agustiniano (Dios se revelaría al interior de un vidente para hacerle conocer su voluntad). Ahora ya nos habituamos a una perspectiva más histórica de ella. La Constitución Apostólica "Gaudium et Spes" --el documento que dio carta de entrada al Análisis de Realidad-- afirma que los signos de los tiempos son un "lugar teológico", es decir, los coloca junto a la Biblia o el Magisterio como fuente de reflexión teologal (GS4, 11, 44). La expresión había sido ya usada antes por Juan XXIII en la Pacem in Terris y por Pablo VI en la Ecclesiam suam. La forma ordinaria en que Dios se nos manifiesta es la Historia en su complejidad y por tanto, si no le prestamos atención a ella nos colocaríamos de espaldas al Señor que nos muestra su voluntad. Ahora bien, no cualquier percepción de la realidad tiene derecho a ser considerada un signo de los tiempos. Se requieren ciertas condiciones, las cuales sólo serán reconocidas mediante un correcto análisis. Por eso la misma Gaudium et Spes nos dice que "es propio de todo el Pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada" (GS44).
  3. Por razones espirituales.- La "compasión" (cum-patere) o "empatía" es una actitud que va más allá de la mera la filantropía. Es fruto de la caridad y expresión del amor misericordioso del Padre. La motivación espiritual no proviene exclusivamente de nuestra sintonía con el Dios de la intimidad, sino con la sintonía con el pobre. Es una actitud contemplativa el descubrir en los pobres y oprimidos el rostro sufriente de Cristo el Señor. Es una forma de orar el estar atentos a la presencia del Espíritu en la historia, cuyo discernimiento no resulta fácil sabiendo que también se encuentra operando el espíritu del Maligno, muchas veces disfrazado en ángel de luz. Un análisis de realidad puede aportar criterios de discernimiento que iluminen nuestra visión. La contemplación nos conduce a actuar en seguimiento de la voluntad divina. Se genera toda una espiritualidad en el ejercicio transformador del mundo, en cuya práctica nosotros somos los primeros transformados. Si se trata de ser dóciles a la realidad, vista a través de los ojos de Dios, es importante tener una visión clara que nos garantice caminar en la dirección correcta.
  4. Por razones carismáticas.- Para el desempeño de nuestra misión nos es importante el ejemplo de nuestros fundadores, pues en ellos descubrimos elementos que iluminan nuestro caminar. San Antonio Ma. Claret tenía conciencia de formar parte de la misma experiencia de los apóstoles y de los grandes misioneros, y se sentía a sí mismo ungido por el Espíritu para anunciar la Buena Nueva a los pobres (Aut. 113-120). No es de extrañar entonces la importancia que daba al conocimiento de la realidad, bien que entonces no se conociera este tipo de análisis:

"Al ver que Dios N:D:, sin ningún mérito mío, sino y únicamente por su beneplácito, me llamaba para hacer frente al torrente de corrupción y me escogía para curar de sus dolencias al cuerpo medio muerto y corrompido de la sociedad, pensé que me debía dedicar a estudiar y conocer bien las enfermedades de (este) cuerpo social. Y en efecto lo hice…" (Aut. 357; cfr. n.685)

Claret vivía su realidad con los ojos bien abiertos, de modo que de sus escritos se puede tener un conocimiento de los problemas de su tiempo. En "Los Viajeros del Ferrocarril", por ejemplo, hace una descripción de la realidad religiosa de su tiempo; también hace otro análisis semejante en la carta dirigida a D Antonio Barjau a su llegada a Madrid para desempeñarse como Confesor de Isabel II. Esa visión que tenía de la realidad estaba presente en su oración y la confrontaba con la Palabra de Dios. Así, v.gr., nos narra en su Autobiografía cómo leyendo el Apocalipsis se le clarificó su interpretación de los males que estaban afectando a la humanidad (Aut. 685). Y al detectar algún problema que afectara al pueblo, inventaba alguna acción apostólica puntual o por lo menos, escribía un opúsculo específico.

  1. Por razones sicológicas.- El análisis de realidad que hace un grupo de manera conjunta ayuda a cada uno de sus miembros a superar subjetivismos y a hacer conciencia de las propias motivaciones neuróticas que interfieren en nuestro compromiso, a pesar de nuestra disposición a trabajar en docilidad al Espíritu. He aquí algunas posibles:

 

2. CRITERIOS DE HACERLO:

  1. Desde la fe.- En nuestro método de trabajo en JPIC, la Fe no inicia en el momento de la reflexión que confronta la realidad con la Palabra de Dios. Ya desde el análisis mismo nos colocamos ante la realidad con una mirada de Fe. Si nos comprometemos en esta lucha tan difícil, es justamente porque tenemos una concepción religiosa del ser humano y del planeta. Para el creyente, los conflictos sociales son apocalípticos, pues expresan la lucha entre el proyecto salvífico de Jesús y el proyecto de pecado del Anticristo. La fe contribuye a prestar atención y discernir mejor los fenómenos sociales, pues como nos dice el Concilio:
  2. "La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. En fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina" (GS42).

  3. Desde el pobre.- Todo análisis se realiza desde un "lugar" social. Existen análisis de realidad desde la perspectiva de los ricos (por ejemplo, los análisis de mercado, en función de las posibilidades de consumo que pueda tener determinado producto). Ver la realidad "con los ojos de Dios" significa verla con los ojos de los pobres. Nuestra opción preferencial, amorosa y "com-pasiva" por ellos, condiciona el "lugar" desde donde ver la realidad. Si "la vista de cualquier punto es siempre un punto de vista", nuestra óptica será la de los excluidos del banquete. Eligiendo los últimos lugares de la mesa es, curiosamente, desde donde mejor se aprecia el conjunto del banquete: los privilegiados, en efecto, como tratan de legitimar una realidad que los beneficia, tienden a mistificarla y deformarla; mientras que los pobres, como buscan transformar la situación, tienen necesidad de la mayor objetividad posible. Hay que tener, empero, una vigilancia para que la cercanía de la acción y la empatía con el pueblo no impida cierta "ecto-patía" o distanciamiento epistemológico, requerido para la objetividad.
  4. Desde la ciencia.- El trabajo con la gente sencilla no significa de ninguna manera un trabajo fácil, relegado a los menos dotados. Tomar en serio nuestro compromiso obliga a afinar el instrumental lo más científicamente posible. Tenemos que convencer con nuestro análisis a personas que no piensan como nosotros y que estarían dispuestos a debatir. No basta conocer la situación de injusticia y de miseria en donde estamos, sino que se nos pide indagar el porqué se llegó aquí, los mecanismos de opresión, muchas veces ocultos y las justificaciones que para mantener el statu quo se realizan. Trataremos que nuestros análisis sean lo más objetivos posibles, lo cual no quiere decir que sean "neutrales". Las ciencias sociales, a diferencia de otro tipo de ciencias, presuponen una propuesta anterior de índole extracientífica: un economista puede organizar con su ciencia los recursos de un país o bien según los intereses del grupo dominante o bien según los intereses de las mayorías; un sociólogo apunta su instrumento hacia lo que quiere ver… De ahí que no sea indiferente la elección de cualquier paradigma científico, sino conocer aquel que nos permita ver la realidad desde la perspectiva que deseamos.
  5. Desde la acción.- No intentamos realizar nuestro análisis por un vano afán de erudición o por mera curiosidad especulativa, sino que nos interesa conocer la realidad con vistas a transformarla. Es finalmente la práxis la que falsea las hipótesis iniciales erróneas. Dependerá del nivel en que nos movamos la profundidad requerida de nuestro análisis; pero siempre habrá de tener un fin práctico.

 

3. TIPOS DE ANÁLISIS:

1.- Según sea la finalidad perseguida: Se pueden distinguir cuatro tipos de análisis, en el entendido que para un trabajo de JPIC podemos perfectamente trabajar en cualquiera de ellos:

  1. Académico.- Persigue la mayor profundidad científica. Realiza consulta bibliográfica, critica sus fuentes, debate con especialistas, utiliza rigurosas encuestas en el campo, etc. Superando la dicotomía entre "teóricos" y prácticos", hay que reconocer que existe una práctica intelectual (o teórica) y que aún desde lo puramente académico puede realizarse la lucha en favor de los pobres. Este tipo de análisis tiene la ventaja de mayor precisión; aunque a los militantes pueda frenar su acción: a veces la urgencia del problema obliga a actuar con análisis provisorios.
  2. Planificador.- Persigue organizar proyectos, por lo que su análisis es más pragmático. A veces se llama con ligereza "análisis de realidad" a un mero enlistado de los problemas más sentidos, percibidos subjetiva y superficialmente. Es verdad que a veces se asume un análisis que se haya encontrado ya elaborado; pero siempre es preferible que los agentes lo hagan; aunque sea menos bueno, tanto por adecuarse mejor a las necesidades locales y temporales como por la toma de conciencia que conlleva. La exposición del análisis en un proyecto debe tener en cuenta el criterio de proporcionalidad. No debe ser excesivamente extenso, ni sobrecargado de cifras; pero sí realizado con seriedad.

Si bien todo análisis implica una visión estructural y coyuntural del conjunto social, la finalidad de planificación obliga a seleccionar sólo aquellos aspectos o problemas más pertinentes a los objetivos de la planificación --en cierto modo es el plan el que solicita el análisis— y expone tan sólo los elementos que se requieran para el plan. La mediación de una reflexión teórica (teológica, pastoral o social) desde los valores compartidos, sugerirá las respuestas operativas a cada uno de dichos problemas, y dichas respuestas a su vez constituirán luego sendas líneas de acción. Se eligen algunas de estas líneas, convirtiéndose entonces en metas u objetivos específicos, cuya realización será posteriormente programada. Un análisis de realidad sólo será de utilidad para la planificación cuando ésta se deriva de aquel. Un defecto frecuente es que el análisis –o incluso, el marco teórico mismo- resulte sólo un expediente, pues las tareas ya se tienen predeterminadas, y se solicita el análisis y el texto magisterial sólo para fines de presentación del proyecto.

  1. Político.- Antes de emprender una campaña se presupone un acertado análisis para precisar la naturaleza del problema y proponer pistas de solución. La información nos capacitará para tomar parte en las discusiones con otras ONGs, para redactar un documento que ayude a la base a comprender mejor el problema, para escribir una "posición", para establecer un calendario de la campaña, para constituir un dossier de prensa, etc. Otras veces lo que buscamos es impulsar la movilización de amplios sectores. Siendo este un objetivo instrumental, a veces nos conformamos con un análisis simple y fácil de difundir, sin cuidar demasiado las exigencias metodológicas, ni la objetividad plena. El precio de esta aparente simplificación es que se mitifique la realidad y se fracase.
  1. Pedagógico.- Persigue la concientización popular. Consiste en realizar el análisis juntamente con la gente con la que se trabaja a fin de cobrar conciencia juntos de la problemática social que se quiera transformar. Por tanto, más que las exigencias académicas o la cientificidad de sus conclusiones, le interesa el punto de vista de la gente, el grado de conciencia que vayan adquiriendo y cómo van sintiendo esa problemática. Tiene la ventaja de ser más dialogal e interactivo, menos paternalista y más fácil de adquirir conciencia y motivar a la acción. Sin embargo, ya que las necesidades sentidas no suelen coincidir con las necesidades básicas, puede resultar un proceso demasiado lento.

2. Según el objeto que se desee estudiar: Se distinguen dos tipos de análisis:

  1. Sincrónico o coyuntural.- El primero atiende a las causas históricas o al desarrollo del problema dentro de un decurso temporal (cómo se llegó aquí). Un análisis de coyuntura significa, pues, ubicarse en determinado momento y analizar lo que entonces sucede o sucedía.
  2. Diacrónico o estructural.- Atiende al modo cómo está estructurada la sociedad en determinado momento: las relaciones entre los diversos factores o instancias sociales y las causas eficientes y el peso específico que posee cada uno de estos elementos.

 

5. CÓMO HACERLO:

  1. Precisar el nivel de análisis.

Lo primero que hay que hacer es acordar el nivel geográfico en que queremos situarnos.

  1. Elección del marco teórico metodológico.

La realidad es demasiado compleja y no se deja atrapar fácilmente; menos aún cuando hay intereses en esconder los mecanismos de explotación. Se requiere de cierta violencia epistemológica que obligue a la realidad a mostrarse y esto sólo es posible mediante cierta teoría social. Esta se concretiza en cierto modelo de la sociedad elaborado a partir de importantes investigaciones realizadas con anterioridad, por autores que gozan de reconocimiento de la comunidad académica. No podemos conocer la realidad sin algún modelo que la reproduzca; sin embargo, ningún modelo se adecua plenamente a la realidad, quedando siempre elementos por interpretarse. En la historia de la ciencia la aparición de un nuevo paradigma ha sustituido al anterior, si se muestra capaz de dar cuenta de fenómenos que el anterior ignoraba. Esto que se ha demostrado en las ciencias físicas o biológicas, no sucede de la misma manera en las ciencias sociales. En éstas, el proprio investigador está implicado, y si en las mismas ciencias físico biológicas, el investigador interfiere en el objeto que está estudiando, en éstas es mucho mayor. Inevitablemente los intereses del proprio grupo social colocan al investigador en determinada perspectiva epistemológica. El ejemplo más claro lo tenemos en la ciencia económica, o sea el arte de distribuir los recursos de una colectividad. Es posible hacerlo, o bien en función de la satisfacción de las necesidades de todos los miembros de la sociedad, o bien en función de la ganancia. Por más que la economía sea una ciencia y que por tanto, exija una concatenación lógica de las medidas, la elección del objetivo último no depende de ella, sino que es una decisión extraeconómica, es decir, depende de la política. Por tanto, en el campo de las ciencias sociales los paradigmas no se suceden unos a otros, sino que coexisten y se confrontan continuamente entre sí. Los principales paradigmas actuales son los siguientes:

Es verdad que todavía no se ha construido un nuevo paradigma que marque los análisis de realidad; pero hay ya algunos elementos que apuntan hacia él: No se ven posibilidades de transformar un sólo país, sino que los cambios habrán de ser globales. Se sugieren iniciativas de reforma al sistema hegemónico para imponer límites éticos al mercado. Nadie tiene interés en crear una fuerza unitaria y sólida que dirija los procesos de cambio, sino más bien se articulan múltiples movimientos independientes que convergen sobre algunos planteamientos. No se espera a la toma del poder por parte de las fuerzas emergentes, sino que se plantea un proceso continuo y democrático, etc.

  1. Técnicas de investigación.

Todo análisis de realidad requiere de información confiable. La investigación precisa allegarse una cantidad razonable de datos. Señalaremos algunas de las principales técnicas:

  1. Información bibliográfica.- Antes de iniciar una investigación exploremos un poco lo que ya se haya escrito. Es posible que encontremos algún material que consideremos suficiente, o en todo caso, que podamos tomar como punto de partida.
  2. Internet.- Hoy día es imprescindible este medio. Hay que localizar algunos WebSites confiables. Buscaremos la información requerida en los documentos de la ONU y de los organismos internacionales; los de las ONGs nacionales e internacionales, así como grupos de la sociedad civil que se ocupan de esta cuestión. Utilizaremos también las fuentes gubernamentales y otras fuentes académicas.
  3. Investigación oficial.- ¿Cuáles son las posiciones del Gobierno y de los Partidos Políticos acerca de la cuestión? ¿Qué comisiones o grupos de trabajo se ocupan del problema? ¿Quienes son las personas implicadas?

  1. Información de prensa.- Pueden distinguirse, según se trate:

En estas publicaciones aparecen cifras y declaraciones que pueden resultan de gran ayuda. Para ello, es necesaria su clasificación. Habría que formar un banco de datos y tener un esquema preciso de referencia dónde ir colocándolos (vid. ).

  1. Encuesta.- Cuando uno realiza su propia investigación sobre el terreno la encuesta se revela como una de las mejores técnicas. Es importante la realización del cuestionario, previendo las dificultades que posteriormente tenga su vaciado. Hay que elaborar bien las preguntas, de preferencia, cerradas y claras. Es conveniente antes de aplicar la encuesta hacer algunas pruebas para ver cómo funciona. Hay que atender que la cantidad de respuestas sea suficiente y garantizar su aleatoriedad (azar). Para nuestros casos, puede bastar un muestreo (un número muy inferior a lo que pediría una encuesta propiamente tal).
  2. Entrevista.- Esta técnica es muy útil, pues nos permite comprender la problemática desde las vivencias dolorosas de quienes la sufren. El diálogo directo con la gente permite sentir con ellos la problemática y toca aspectos y detalles que de otro modo no aflorarían. Tiene la dificultad de su procesamiento posterior, necesario para no generalizar aspectos subjetivos particulares.
  3. Observación participante.- Salvo para el tipo de análisis académico, en el que conviene separar al investigador del militante, la observación participante de la realidad permite que afloren ciertos aspectos de la situación que sólo en la acción se visualizan y que escapan a los analistas de escritorio. Es conveniente llevar un diario de campo, registrando las experiencias de cada día, dejando un margen para posterior clasificación o comentarios. Hay que tener cuidado de no escribir juicios de valor en los que interfiera la propia subjetividad, sino procurar descripciones objetivas y precisas.

 

  1. Orar la realidad.

No realizamos el análisis por una pretensión científica o política. Lo hacemos por exigencias de nuestra fe. Nuestra actitud contemplativa nos lanzó hacia la realidad y es preciso que lo que descubrimos en ella lo llevemos a nuestra oración. Nosotros formamos parte de la realidad estudiada. Nos encontramos participando y actuando en ella, y en ella descubrimos los signos de la presencia del Espíritu, así como los de la presencia del Maligno. El análisis resultará más asimilado cuando lo hayamos confrontado con nuestra fe iluminada por la Palabra.

 

 

ANALISIS DE COYUNTURA

El análisis de coyuntura es el estudio detallado de un momento específico de la sociedad. Presupone, por tanto, una concepción previa de ella derivado de la teoría social elegida, así como una visión histórica más amplia de la misma que pueda explicar el momento. Con frecuencia este tipo de análisis busca clarificar un conflicto social. Los conflictos, en efecto, son un lugar privilegiado para el conocimiento de una sociedad, pues en ellos se revelan las intrigas anteriormente encubiertas, caen las máscaras y se hace manifiesta la estructura social. El análisis entonces puede diseñar un mapa del conflicto.

  1. Las causas del conflicto.- Es el punto de partida. Para ello conviene seguir la recomendación de Vicenç Fisas, quien para ver coyunturalmente la realidad aconsejaba el uso de "cuatro gafas":
  1. El conflicto y sus fases.- Todo conflicto atraviesa por fases bien definidas. Es importante para comprender determinado conflicto ubicar el momento en su correspondiente fase. Estas fases son:
  1. El contexto o pre-crisis.- Estudiar su ubicación geográfica, las condiciones sociales, económicas y políticas. Conocer la historia anterior.
  2. La antecrisis Se trata de un estadio de tensión que se habrá venido acumulando. Importa conocer las causas y las razones de los conflictos (cambios de gobierno, enfrentamiento entre étnias, aspiración de independencia o autonomía, reivindicaciones sociales, etc.). Es posible que se deba a malentendidos en las expectativas o a discrepancias sobre los fines propuestos o sobre los medios elegidos. Los cambios son otro factor de tensiones, pues aún cuando éstos sean refrescantes y revitalizadores, provocan alteraciones que turban el desarrollo ordinario de la vida, creando desequilibrios e incertidumbre. A veces estas causas pueden variar durante el conflicto. Esto lleva a un momento de ruptura en las relaciones entre grupos, en el que las normas deliberadamente son quebrantadas, lo que sirve como detonador simbólico.
  3. La crisis.- Es un momento peligroso y decisivo en la vida tanto de los organismos biológicos como de las sociedades. Se trata de una situación colectiva de contradicciones y rupturas que hacen dudar sobre la línea de conducta a seguir. Las alteraciones que dan lugar a las crisis pueden o bien provenir de fuera, o bien ser producto del mismo desarrollo interno (acumulación de pequeñas restricciones, fallas o también profusiones o logros, desequilibrios de ritmo, etc.) que se van juntando hasta sobrepasar cierto umbral. Durante las crisis se acrecienta el número de mensajes en circulación, los actores realizan movimientos más numerosos y desordenados, entran en escena de nuevos protagonistas, se da una dramatización del espectáculo, etc. La comunicación entre los grupos se deteriora, se crean estereotipos del enemigo, se acrecientan los miedos. Cuando la polarización es total, los sentimientos de destrucción se transforman en agresividad. Así como no todo cambio desemboca en crisis, no toda crisis da lugar a conflictos. Pero todo conflicto debió ser precedido de alguna crisis. que tiende a profundizar la ruptura.
  4. El "nudo crítico": Una vez desatada la confrontación, ésta atraviesa también por fases de mayor o menor intensidad; pero es posible detectar, dentro de todo su curso, un momento climático, donde el conflicto se halla más intrincado.
  5. Una acción reparadora.- Todo conflicto, por fin, tiene un término o anticlímax: el momento de su resolución. Las maneras cómo esta se dé van de la victoria por aniquilamiento del contrario, al compromiso, la negociación, la conciliación, una nueva coexistencia en el rechazo a cualquier solución, su derivación en una nueva crisis, etc. En esta fase es posible una intervención mediadora: el "tercer actor" puede debilitar la polarización y ofrecer una salida. Para la resolución de los conflictos conviene intentar cambiar las posiciones de las partes involucradas, y luego modificar los comportamientos agresivos.
  6. Una fase de reintegración del grupo disturbado o el reconocimiento del cisma irreparable, que constituiría el clímax o la solución.
  1. Los actores sociales:
  1. Identificación.- Se trata de identificar todas las partes implicadas en el conflicto: grupos, personas u organizaciones capaces de colocar en el escenario público una postura, que son capaces de hacer públicas sus expectativas y aspiraciones. A veces no resulta fácil (facciones rebeldes enfrentadas entre sí). Hay que descubrir las alianzas y oposiciones secundarias, que en determinado momento pudieran inclinar el peso en favor o en contra de dichos actores. No se pueden omitir las influencias externas, las cuales pueden o bien alimentar el conflicto, o bien debilitarlo.
  2. Peso específico.- Lo ideal sería que todos los que participan en la sociedad pudiesen hacer públicas sus expectativas; sin embargo, son los grupos de poder quienes pueden realmente hacerlo. Los grupos que ostentan mayor poder tienen más facilidad de imponer sus intenciones. Los sectores subalternos sólo logran hacer públicas sus acciones por un tiempo muy corto (una toma de instalaciones, una huelga), luego decae en su manifestación pública por falta de resonancia. Hay que indagar el peso real que posee cada actor social: su fuerza numérica, el apoyo de la población, su zona de influencia, su fuerza económica, conocimiento del terreno, etc).
  3. Posiciones.- Su papel es crucial. Tienden a endurecerse a medida que el conflicto evoluciona. Esto es da en momentos en que se refuerza la idendidad del grupo, al aumentar la rabia y frustración, etc.
  4. Estrategias.- Se trata del objetivo último y general que persigue cada actor. Es su proyecto social o idea que tiene de la sociedad de acuerdo a sus intereses; pero más en concreto, lo que persigue con el conflicto en cuestión.
  5. Tácticas.- Son los medios concretos de que se vale cada actor social para sacar adelante sus estrategias finales. Los comportamientos externos de las partes en conflicto son fáciles de registrar puesto que se trata de acciones coercitivas, violentas o destructoras. Pero también hay que registrar aquellas conductas conciliadoras que pueden permitir la intervención de una tercera parte para resolver el conflicto.
  6. Discursos y acontecimientos.- Ayuda mucho para en análisis conocer los planteamientos de los actores sociales. Los hacen públicos a través de discursos y de los hechos. Los discursos no siempre son explícitos, sino que muchas veces las verdaderas intensiones o las posturas ideológicas quedan encubiertas, como lo evidencia un buen análisis ideológico del discurso, sea verbal sea no verbal. Es importante ver entre los hechos cuáles pueden tener la categoría de acontecimientos, por su incidencia más profunda en la dinámica social.

4. Los escenarios:

Al mirar el conjunto de los actores sociales y de sus actuaciones se pueden deducir los escenarios que aparecen en la conciencia pública de los miembros de la sociedad: conflicto armado, lucha sindical, etc. El escenario no es sólo el espacio físico, sino las situaciones que se construyen en el imaginario colectivo.

 

 

ANÁLISIS ESTRUCTURAL

Este análisis busca comprender la forma cómo una determinada sociedad está estructurada. Los problemas sociales no están desvinculados unos de otros, sino que todos se combinan en una totalidad complexiva y articulada. Si la descubrimos, podremos dirigir nuestras energías de cambio a aquellos sectores básicos sabiendo que esto facilitará luego la solución de los problemas que de ellos se deriven. El análisis nos garantiza tener una visión del conjunto y atender a los aspectos fundamentales.

1. Batería de hipótesis que nos permitirá guiar nuestro estudio, sea para ratificarlas, sea para rectificarlas:

2. Nivel de trabajo.- Según sea dicho nivel (local, nacional, regional, mundial) habrán de plantearse los consiguientes interrogantes. Para el "vaciado" de la información se propondrán guías específicas para cada nivel.