DESAPARICIÓN FORZADA

SITUACIÓN ACTUAL

NORMATIVIDAD INTERNACIONAL

DERECHOS HUMANOS


LA DESAPARICION FORZADA DEBE DESAPARECER

POR : GLORIA HERNEY GALINDEZ

COORDINADORA JURIDICA "ASFADDES "

La desaparición forzada es definida por la Convención Interamericana como: "La privación de la libertad a una persona, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información, o de la negativa a reconocer dicha privación, o de informar sobre al paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes" (Convención Interamericana sobre desaparición forzada de personas, QEA, Junio 1994).

En el mismo sentido, la Organización de Naciones Unidas ha calificado la desaparición forzada de personas como "Un ultraje a la dignidad humana que afecta los valores más profundos de toda sociedad respetuosa de la primacía del derecho, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, y que su práctica sistemática representa un crimen de lesa humanidad". (Asamblea General de la ONU, Diciembre de 1992)

"NOCHE Y NIEBLA"

Originalmente este crimen está inspirado en las prácticas nazis de la segunda guerra mundial, emanadas del decreto de Hitler, conocido como "Noche y Niebla". En América Latina esta práctica se conoció inicialmente en Guatemala con los "escuadrones de la muerte". Posteriormente en Argentina y tras el golpe militar de 1976, los servicios de seguridad del ejército implantaron lo que se llamó "la guerra sucia", en la que más de veinticinco mil argentinos fueron desaparecidos.

En Colombia la desaparición forzada se institucionaliza como política represiva contra opositores, a partir de 1976, con la desaparición de Omaira Montoya, bacterióloga Barranquillera, militante de izquierda y quien en el rnomento de su detención contaba con tres meses de embarazo.

A partir de 1982 la sociedad colombiana empieza a vivir las atrocidades de una guerra sucia que había cesado en el cono sur y se enraizaba en la región Andina y Centroamérica, ya no bajo dictaduras sino bajo democracias formales.

UNA VIOLACIÓN COMPLEJA

La desaparición forzada desde su inicio y en su desarrollo es violenta por naturaleza: la captura de la víctima se realiza aprovechando su total indefensión, generalmente es trasladada a municipios diferentes al lugar donde fue capturada, aparece inhumada sin ninguna identidad, lo que dificulta la labor del familiar en encontrarla en zonas rurales de conflicto es usual que la víctima luego de ser capturada sea presentada por las autoridades militares como "muerta en combate".

La desaparición forzada es una violación compleja que conlleva en sí misma una cadena de violaciones contra los derechos de la víctima y sus familias: el derecho a la vida, el derecho a la libertad, a la seguridad, a no ser detenido arbitrariamente, el derecho a un juicio imparcial, el derecho a la personalidad jurídica, el derecho a un régimen humano de detención y a no ser sometida a torturas o tratos crueles.

No siendo suficiente, su familia se ve enfrentada a una tortura moral y sicológica por la incertidumbre de no saber qué ocurrió con su familiar. Además afecta de manera grave el libre disfrute de los derechos sociales, económicos y culturales de su familia.

Las víctimas de las desapariciones forzadas son en su generalidad opositores sociales o políticos, integrantes de organizaciones populares, campesinas, sindicales, estudiantiles o de derechos humanos. En Colombia esta práctica se ha hecho extensible a la población civil en zonas de agudo conflicto declaradas "zonas rojas", en donde los campesinos han resultado ser los más afectados por el conflicto armado interno.

La creciente práctica de la desaparición forzada demuestra

un deterioro de los valores de la sociedad

Durante las últimas administraciones su incidencia ha aumentado; conformándose en el más grave flagelo contra los derechos humanos.

Durante el período del doctor Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982), se conocieron 273 desapariciones; en el período presidencial del doctor Belisario Betancur (1982-1986), se duplicó el número de las desapariciones ascendiendo a 452 casos. En el Gobierno del doctor Virgilio Barco, (1986-1990) el paramilitarismo se fortaleció, según denuncia del Ministro de Gobierno de la época del doctor Cesar Gaviria, quien divulgó ante el Congreso de la República la existencia de 140 grupos paramilitares. Las desapariciones forzadas ascendieron a 661 en este período.

En el período del doctor Cesar Gaviria (1990-1994) fueron conocidos 760 nuevos casos de desaparición forzada. Ya en el período presidencial del doctor Ernesto Samper Pizano (1994-1998) fueron denunciados aproximadamente 1.058 casos. (Cinep & Justicia y Paz, 'Noche y Niebla').

Estas cifras son apenas de casos denunciados o conocidos, ya que son muchos las desapariciones que no se denuncian, lo cual obedece en la mayoría de veces al temor de una represalia.

IMPUNIDAD Y AUSENCIA DE TIPIFICACIÓN COMO DELITO

La impunidad que cobija estas violaciones es aberrante y uno de los principales factores es la ausencia de la tipificación de la desaparición forzada en el ordenamiento jurídico interno de Colombia. Cinco intentos de proyecto de ley se han presentado al Congreso, todos ellos fracasados.

El ultimo fracaso tuvo lugar el pasado 9 de junio/98, por falta de quórum para someter a discusión y decisión un proyecto que perseguía tipificar esta atroz conducta como delito.

Cabe resaltar que en todas las iniciativas legislativas siempre ha habido un insistente opositor : las fuerzas militares, pues en el proyecto de ley se consagra de manera explícita que crímenes como estos sean juzgados por la justicia ordinaria, como lo exige la normatividad internacional y que éstos no sean amparados por el fuero militar y la obediencia debida.

Hoy para el pueblo colombiano cansado de tanta violencia y clamando justicia y paz, es urgente, digno y justo que tanto el Congreso como el Presidente de la República aprueben y sancionen una ley que se ajuste a las normas internacionales de derechos humanos para castigar y prevenir este crimen.

 
Alcanzaron los años
para amar la vida y luchar
por defenderla
los meses me fueron suficientes
para tejer ilusiones; materializar
unas y añorar las otras.

Los días fueron gozados a plenitud
En cada amigo, en cada amiga
En la mañana de sol o de invierno
En la tarde y hasta en las noches
De reflexión descubrí la razón de
Vivir y la inminencia de la muerte
Hoy, mejor que nunca
Puedo estar seguro que
Vivo en los míos en sus
Luchas, por que vivo
En cada uno de ellos.

(Poema de la esposa de un desaparecido)

 

(www.dirlafax.com/co/dih/desaparicion.htm )


 

 

 

X CONVENCION INTERAMERICANA
SOBRE DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS

PREAMBULO

LOS ESTADOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS

PREOCUPADOS por el hecho de que subsiste la desaparición forzada de personas;

REAFIRMANDO que el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este Hemisferio, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad individual y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre;

CONSIDERANDO que la desaparición forzada de personas constituye una afrenta a la conciencia del Hemisferio y una grave ofensa de naturaleza odiosa a la dignidad intrínseca de la persona humana, en contradicción con los principios y propósitos consagrados en la Carta de la Organización de los Estados Americanos;

CONSIDERANDO que la desaparición forzada de personas viola múltiples derechos esenciales de la persona humana de carácter inderogable, tal como están consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y en la Declaración Universal de Derechos Humanos;

RECORDANDO que la protección internacional de los derechos humanos es de naturaleza convencional coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno y tiene como fundamento los atributos de la persona humana;

REAFIRMANDO que la práctica sistemática de la desaparición forzada de personas constituye un crimen de lesa humanidad;

ESPERANDO que esta Convención contribuya a prevenir, sancionar y suprimir la desaparición forzada de personas en el Hemisferio y constituya un aporte decisivo para la protección de los derechos humanos y el estado de derecho,

RESUELVEN adoptar la siguiente Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas:

Artículo I

Los Estados partes en esta Convención se comprometen a:

  1. No practicar, no permitir, ni tolerar la desaparición forzada de personas, ni aun en estado de emergencia, excepción o suspensión de garantías individuales;
  2. Sancionar en el ámbito de su jurisdicción a los autores, cómplices y encubridores del delito de desaparición forzada de personas, así como la tentativa de comisión del mismo;
  3. Cooperar entre sí para contribuir a prevenir, sancionar y erradicar la desaparición forzada de personas; y
  4. Tomar las medidas de carácter legislativo, administrativo, judicial o de cualquier otra índole necesarias para cumplir con los compromisos asumidos en la presente Convención.

Artículo II

Para los efectos de la presente Convención, se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes.

Artículo III

Los Estados partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales, las medidas legislativas que fueren necesarias para tipificar como delito la desaparición forzada de personas, y a imponerle una pena apropiada que tenga en cuenta su extrema gravedad. Dicho delito será considerado como continuado o permanente mientras no se establezca el destino o paradero de la víctima.

Los Estados partes podrán establecer circunstancias atenuantes para los que hubieren participado en actos que constituyan una desaparición forzada cuando contribuyan a la aparición con vida de la víctima o suministren informaciones que permitan esclarecer la desaparición forzada de una persona.

Artículo IV

Los hechos constitutivos de la desaparición forzada de personas serán considerados delitos en cualquier Estado parte. En consecuencia, cada Estado parte adoptará las medidas para establecer su jurisdicción sobre la causa en los siguientes casos:

  1. Cuando la desaparición forzada de personas o cualesquiera de sus hechos constitutivos hayan sido cometidos en el ámbito de su jurisdicción;
  2. Cuando el imputado sea nacional de ese Estado;
  3. Cuando la víctima sea nacional de ese Estado y éste lo considere apropiado.

Todo Estado parte tomará, además, las medidas necesarias para establecer su jurisdicción sobre el delito descrito en la presente Convención cuando el presunto delincuente se encuentre dentro de su territorio y no proceda a extraditarlo.


Esta Convención no faculta a un Estado parte para emprender en el territorio de otro Estado parte el ejercicio de la jurisdicción ni el desempeño de las funciones reservadas exclusivamente a las autoridades de la otra parte por su legislación interna.

Artículo V

La desaparición forzada de personas no será considerada delito político para los efectos de extradición.

La desaparición forzada se considerará incluida entre los delitos que dan lugar a extradición en todo tratado de extradición celebrado entre Estados partes.

Los Estados partes se comprometen a incluir el delito de desaparición forzada como susceptible de extradición en todo tratado de extradición que celebren entre sí en el futuro.

Todo Estado parte que subordine la extradición a la existencia de un tratado y reciba de otro Estado parte con el que no tiene tratado una solicitud de extradición podrá considerar la presente Convención como la base jurídica necesaria para la extradición referente al delito de desaparición forzada.

Los Estados partes que no subordinen la extradición a la existencia de un tratado reconocerán dicho delito como susceptible de extradición, con sujeción a las condiciones exigidas por el derecho del Estado requerido.

La extradición estará sujeta a las disposiciones previstas en la constitución y demás leyes del Estado requerido.

Artículo VI

Cuando un Estado parte no conceda la extradición, someterá el caso a sus autoridades competentes como si el delito se hubiere cometido en el ámbito de su jurisdicción, para efectos de investigación y, cuando corresponda, de proceso penal, de conformidad con su legislación nacional. La decisión que adopten dichas autoridades será comunicada al Estado que haya solicitado la extradición.

Artículo VII

La acción penal derivada de la desaparición forzada de personas y la pena que se imponga judicialmente al responsable de la misma no estarán sujetas a prescripción.

Sin embargo, cuando existiera una norma de carácter fundamental que impidiera la aplicación de lo estipulado en el párrafo anterior, el período de prescripción deberá ser igual al del delito más grave en la legislación interna del respectivo Estado parte.

Artículo VIII

No se admitirá la eximente de la obediencia debida a órdenes o instrucciones superiores que dispongan, autoricen o alienten la desaparición forzada. Toda persona que reciba tales órdenes tienen el derecho y el deber de no obedecerlas.

Los Estados partes velarán asimismo por que, en la formación del personal o de los funcionarios públicos encargados de la aplicación de la ley, se imparta la educación necesaria sobre el delito de desaparición forzada de personas.

Artículo IX

Los presuntos responsables de los hechos constitutivos del delito de desaparición forzada de personas sólo podrán ser juzgados por las jurisdicciones de derecho común competentes en cada Estado, con exclusión de toda jurisdicción especial, en particular la militar.

Los hechos constitutivos de la desaparición forzada no podrán considerarse como cometidos en el ejercicio de las funciones militares.

No se admitirán privilegios, inmunidades, ni dispensas especiales en tales procesos, sin perjuicio de las disposiciones que figuran en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Artículo X

En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales, tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública, como justificación de la desaparición forzada de personas. En tales casos, el derecho a procedimientos o recursos judiciales rápidos eficaces se conservará como medio para determinar el paradero de las personas privadas de libertad o su estado de salud o para individualizar a la autoridad que ordenó la privación de libertad o la hizo efectiva.

En la tramitación de dichos procedimientos o recursos y conforme al derecho interno respectivo, las autoridades judiciales competentes tendrán libre e inmediato acceso a todo centro de detención y a cada una de sus dependencias, así como a todo lugar donde haya motivos para creer que se puede encontrar a la persona desaparecida, incluso lugares sujetos a la jurisdicción militar.

Artículo XI

Toda persona privada de libertad deber ser mantenida en lugares de detención oficialmente reconocidos y presentada sin demora, conforme a la legislación interna respectiva, a la autoridad judicial competente.

Los Estados partes establecerán y mantendrán registros oficiales actualizados sobre sus detenidos y, conforme a su legislación interna, los podrán a disposición de los familiares, jueces, abogados, cualquier persona con interés legítimo y otras autoridades.

Artículo XII

Los Estados partes se prestarán recíproca cooperación en la búsqueda, identificación, localización y restitución de menores que hubieren sido trasladados a otro Estado o retenidos en éste, como consecuencia de la desaparición forzada de sus padres, tutores o guardadores.

Artículo XIII

Para los efectos de la presente Convención, el trámite de las peticiones o comunicaciones presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en que se alegue la desaparición forzada de personas estará sujeto a los procedimientos establecidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y en los Estatutos y Reglamentos de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, incluso las normas relativas a medidas cautelares.

Artículo XIV

Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo anterior, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reciba una petición o comunicación sobre una supuesta desaparición forzada se dirigirá, por medio de su Secretaría Ejecutiva, en forma urgente y confidencial, al correspondiente gobierno solicitándole que proporcione a la brevedad posible la información sobre el paradero de la persona presuntamente desaparecida y demás información que estime pertinente, sin que esta solicitud prejuzgue la admisibilidad de la petición.

Artículo XV

Nada de lo estipulado en la presente Convención se interpretará en sentido restrictivo de otros tratados bilaterales o multilaterales u otros acuerdos suscritos entre las partes.

Esta Convención no se aplicará a conflictos armados internacionales regidos por los Convenios de Ginebra de 1949 y el Protocolo relativo a la protección de los heridos, enfermos y náufragos de las fuerzas armadas, y a prisioneros y civiles en tiempo de guerra.

Artículo XVI

La presente Convención está abierta a la firma de los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos.

Artículo XVII

La presente Convención está sujeta a ratificación. Los instrumentos de ratificación se depositarán en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos.

Artículo XVIII

La presente Convención quedará abierta a la adhesión de cualquier otro Estado. Los instrumentos de adhesión se depositarán en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos.

Artículo XIX

Los Estados podrán formular reservas a la presente Convención en el momento de firmarla, ratificarla o adherirse a ella, siempre que no sean incompatibles con el objeto y propósito de la Convención y versen sobre una o más disposiciones específicas.

Artículo XX

La presente Convención entrará en vigor para los Estados ratificantes el trigésimo día a partir de la fecha en que se haya depositado el segundo instrumento de ratificación.

Para cada Estado que ratifique la Convención o adhiera a ella después de haber sido depositado el segundo instrumento de ratificación, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que tal Estado haya depositado su instrumento de ratificación o adhesión.

Artículo XXI

La presente Convención regirá indefinidamente, pero cualquiera de los Estados partes podrá denunciarla. El instrumento de denuncia será depositado en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos. Transcurrido un año contado a partir de la fecha de depósito del instrumento de denuncia la Convención cesará en sus efectos para el Estado denunciante y permanecerá en vigor para los demás Estados partes.

Artículo XXII

El instrumento original de la presente Convención, cuyos textos en español, francés, inglés y portugués son igualmente auténticos, será depositado en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, la cual enviará copia auténtica de su texto, para su registro y publicación, a la Secretaría de las Naciones Unidas, de conformidad con el artículo 102 de la Carta de las Naciones Unidas. La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos notificará a los Estados miembros de dicha Organización y a los Estados que se hayan adherido a la Convención, las firmas, los depósitos de instrumentos de ratificación, adhesión y denuncia, así como las reservas que hubiese.


http://www.oas.org/CIDH/cidhindx.htmIndice