NIÑOS SOLDADOS

 

Rév. Michael A. Blume, SVD

Consejo Pontificio para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes

Ciudad del Vaticano

Foro bajo los auspicios de la Commission JPIC USG/UISG y la AEFJN: 23 Novembre 1999


 

Violación al Derecho Internacional:

La práctica de reclutamiento de niños para la guerra es una violación al Derecho Internacional: La Convención de los Derechos del Niño, suscrita por 190 Estados (separación forzosa de sus padres, falta de libertad de expresión, ingerencia arbitraria en la vida de la familia, peligro de la salud, impedimento de la educación, etc). Una violación a la Convención de Ginebra de 1949 acerca de la seguridad de los civiles durante la guerra, etc.
La OIT (Bureau International du Travail) denuncia el reclutamiento forzado de niños para ser utilizado en los conflictos armados como "una de las peores formas de trabajo infantil, semejante a las demás formas de esclavitud" … Una convención de la OIT fija en 18 años la edad mínima para el servicio militar, y 174 Estados miembros de la OIT la han adoptado. La práctica de utilizar a infantes como combatientes es una violación directa del espíritu de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños, que fijan en 15 años la edad mínima del reclutamiento; pero hay un protocolo optativo, firmado por muchos países, que la aumenta hasta los 18 años. Es lo que se está tratando de acordar para el año 2000, para lo que faltan ya tan sólo 15 países para conseguirlo.


El niño-soldado como persona vulnerable:
La mayoría era vulnerable antes de ser reclutado: niños de la calle, huérfanos, refugiados no acompañados, ocupados en labores agrícolas en zonas de conflicto, extranjeros, etc. Privados de su familia, de socialización en las escuelas, sin documentos de identificación o escolaridad, etc., son los primeros candidatos a la leva forzosa. Otros se alistan voluntariamente: por presión social, por venganza (en los casos de insurgencia) o esperando ventajas económicas. Para otros, la vida militar les atrae por sus símbolos de poder (armas, uniforme, insignias, salario)

Entrenamiento:

En general, no difiere de la de los de mayor edad, lo que es duro y degradante. Son brutalmente brutalizados para endurecerlos para las batallas y atrocidades. Los efectos de esto en su cuerpo y en su sicología aún no plenamente desarrollada son devastadores: se tiende a cuidarlos menos en su nutrición y medicamento, ya que son empleados para los trabajos de más bajo rango en la escala militar y ellos son menos capaces de cuidarse a sí mismos. A veces sus heridas mal cuidadas los han llevado a la muerte. En Filipinas los tratan con más cuidado que a los dem[as y les dan tiempo para su educación y su juego. Sin embargo, esto es excepción. La regla es otra: Hay grupos rebeldes que matan a quienes no soportan el entrenamiento o escapan. A veces los obligan atorturar parta endurecerlos. Se han dado casos en que son obligados a matar a sus propios padres o parientes como rito de iniciación. En numerosos casos se habla de que son drogados o alcoholizados antes de las batallas o sometidos a abusos sexuales (especialmente las niñas).

Utilización:

Habitualmente comienzan por jugar un rol de ayuda (transportar material o municiones, llevar alimento, mensajeros o espionaje, turnos de guardia, etc.). Esto resulta peligroso, pues el enemigo suele matarlos sumariamente. Más tarde, terminan por combatir en tareas militares regulares. Por ser jóvenes, se les piden misiones suicidas, ya que tienen menor sentido del riesgo. A algunos se les motiva por el plan religioso (martirio). El incumplimiento de sus tareas les ocaciona castigos tan severos como los adultos y a veces, más (ejecuciones)

Consecuencias:

En algunas ciudades se encuentran muchos niños discapacitados y abandonados como consecuencia de la guerra, que mendigan por las calles. Los prisioneros son ejecutados sumariamente o sometidos a crueles interrogatorios, torturados, violados o sometidos a largas prisiones. Algunos han sido liberados y rehabilitados. Los reclutados por grupos insurgentes no tienen ningún medio de salir.

Se ha demostrado que la utilización de niños-soldados prolonga los conflictos: entre más dura un conflicto, se reclutan más niños, para sustituir a los soldados mayores. Un estudio en Afganistán demostró que en la primera etapa del conflicto, el 10% de los combatientes tenía menos de 14 años y 17% menos de 18 años. Una encuesta posterior los había aumentado al 19% menos de 14 años, siendo un total de 45% los menores.


Rehabilitación y prevención:

A los que pueden salir de la vida militar, la reeducación consiste en insertarlos nuevamente en sus familias y en la sociedad. Las comunidades eclesiales suelen ser muy provechosas. Esto toma tiempo y no es carente de riesgos (suele haber heridos). Como agentes de pastoral en los lugares dónde esto se practica se debe interesarse por los niños en forma preventiva, buscándoles lasos o de rehabilitarlos. Podemos también participar en campañas pro registro civil, pro Derechos de la Infancia o para limitar la producción y tráfico de armas ligeras y crear corriente de opinión para su condena.